Un año de CoAct Riachuelo: co-diseño de un proyecto de ciencia ciudadana social en el contexto del COVID-19 en Argentina

Por Guillermina Actis y Malena Velarde

Durante el último año, nuestra Acción de Investigación e Innovación (A + I) ha conectado una red de actores de la academia, áreas de políticas públicas y las diferentes comunidades que viven y trabajan en la cuenca Matanza Riachuelo en Argentina. A través de diversas actividades, nuestro equipo de coordinación multiinstitucional de UNSAM y FARN ha trabajado en la co-definición tanto de los temas principales como del propósito de investigación de la plataforma de ciencia ciudadana que construirá el proyecto. Aquí reflexionamos sobre los principales hitos de 2020 y los desafíos que nos esperan.

Marzo en Buenos Aires es una época de nuevos comienzos. El movimiento típico de la rutina vuelve a llenar las calles, y los niños vestidos con guardapolvos blancos —el uniforme que usan los estudiantes para asistir a las escuelas públicas— suelen verse, otra vez, caminando por las calles después de las vacaciones de verano. Las expectativas para el año son altas; creemos que todavía tenemos tiempo para cumplirlas. Marzo de 2020 fue diferente: el día 20, el gobierno de Argentina estableció una cuarentena a nivel nacional para evitar la propagación del COVID-19. Las calles, plazas y aulas de Buenos Aires se volvieron repentinamente vacías y silenciosas; se cancelaron reuniones y encuentros, y muchas casas familiares se convirtieron en espacios de trabajo.

Los integrantes del equipo de CoAct Riachuelo tuvimos que cambiar las reuniones presenciales en la oficina de FARN por llamadas en línea para seguir planificando las actividades del año. Como no sabíamos qué vendría después o si se prolongaría el aislamiento, decidimos, en un primer momento, posponer todas las actividades presenciales. Aprovechamos ese tiempo para introducir las innovaciones necesarias para abordar los objetivos originales en este contexto incierto. Establecimos reuniones quincenales en la plataforma Jitsi para discutir y coordinar las actividades del proyecto y un círculo de lectura para compartir y comentar la literatura de ciencia ciudadana. Nuestros socios de CoAct en Europa brindaron un valioso apoyo durante todo el proceso. Todos los martes, durante las reuniones informales de CoAct, reflexionamos juntos sobre cómo mejorar los procedimientos para cumplir con los requisitos de las entrevistas virtuales, como solicitar consentimiento informado.

La ciencia ciudadana social reivindica la posibilidad de ampliar el ámbito de intervención en el proceso de investigación de las personas que ​​comúnmente son incluidas como objetos de investigación. Al permitir que los actores relevantes sean parte de algunas de las definiciones clave del proyecto, intentamos abrir aún más el proceso de investigación, más allá de las fases de recolección de datos y comunicación de resultados. Las acciones de Investigación e Innovación de CoAct buscan abordar problemas complejos que afectan a comunidades concretas. Sus discusiones, conocimientos y experiencias directas se consideran relevantes. Los diferentes equipos explorarán formas de co-investigar con ellos, así como los beneficios y obstáculos de tales prácticas. Las estrategias para realizar investigaciones transdisciplinarias se convierten en una característica central a desarrollar.

Con esta perspectiva, nos acercamos a los actores relevantes, como políticos, científicos e integrantes de las organizaciones de la sociedad civil a través de entrevistas semiestructuradas en línea para discutir sus experiencias y actividades en la cuenca Matanza Riachuelo. A través de estas entrevistas, logramos mapear las posibles sinergias y temas de interés.

CoAct Riachuelo implementó formas innovadoras de discutir y compartir colectivamente las expectativas de estos grupos de interés. En consecuencia, se buscó la aplicación de un enfoque participativo para definir el propósito y el diseño de la plataforma. La creación de un marco virtual para tales interacciones y la creación de nuevos procedimientos para asegurar la obtención del consentimiento informado para las diferentes actividades fueron los principales esfuerzos de 2020.

Para lograr que el proyecto se constituya de forma progresiva como un “ágora” donde se coproduzca conocimiento socialmente robusto (Nowotny, 2003), abordamos las perspectivas de las comunidades a través de micro-talleres digitales, facilitados por el grupo de mapeo colectivo Iconoclasistas. Este formato nos permitió reunirnos en grupos de cinco a siete personas para discutir colectivamente los problemas que se enfrentan en áreas particulares de la cuenca, así como las acciones y alianzas que construyen para enfrentarlos.

A través de las entrevistas y micro-talleres establecimos contacto con cincuenta y siete personas, y la mayoría pasó a formar parte de la Coalición de Conocimiento de CoAct Riachuelo. Definimos esta coalición como una red que está en continuo crecimiento. Sus integrantes pueden intervenir a lo largo de todo el ciclo de investigación e innovación del proyecto, de acuerdo a sus experiencias, intereses y disponibilidad (Arza et. Al., De próxima publicación). Este enfoque flexible nos permitió sostener el proyecto en estos tiempos inciertos.

Algunos integrantes de la Coalición de Conocimiento asistieron al primer taller de co-diseño en octubre. En esta actividad los participantes tuvieron la oportunidad de comentar nuestros hallazgos asociados con los problemas reportados como relevantes, y de discutir más directamente cuestiones asociadas a la disponibilidad de información digital sobre la cuenca, como así también los posibles usos y obstáculos que nuestra plataforma podría enfrentar. Como ocurre con cualquier proceso participativo, la sistematización de los debates y las discusiones fueron un desafío. Nuestro enfoque consistió en tomar notas mientras los participantes compartían sus pensamientos en voz alta y registraban en post-its en la pizarra digital compartida de Jamboard.

El día 29 de noviembre el gobierno de Argentina levantó algunas restricciones en la ciudad de Buenos Aires; esto nos permitió realizar un micro taller presencial en la cuenca Matanza Riachuelo. Luego de esta última actividad, decidimos reflexionar sistemáticamente sobre los resultados de las actividades de todo el año y organizamos un taller interno para FARN, UNSAM y M7Red (la organización a cargo del desarrollo tecnológico de la plataforma), con el fin de compartir nuestras expectativas y especificar los propósitos de la plataforma, en base a aquellos relevados, expresados por las partes interesadas. A partir de este taller se acordó que la plataforma buscará abordar tres objetivos principales: visualizar y compartir experiencias de las comunidades que enfrentan problemas socioambientales; producir nueva información y reunir la existente para su visualización, para visibilizar la realidad de la cuenca; y conectar a las personas que viven en la cuenca para llevar adelante acciones colectivas.

Mientras concluimos nuestras actividades de 2020, esperamos comenzar a diseñar el prototipo de la plataforma de ciencia ciudadana conjuntamente con actores comunitarios e integrantes de la Coalición del Conocimiento. El mes de marzo trae nuevas incertidumbres, a medida que los casos de COVID continúan creciendo y se han implementado nuevas restricciones a las reuniones sociales. Sin embargo, en este nuevo año de CoAct Riachuelo podemos aprovechar el marco virtual participativo que construimos en 2020 para abordar el desarrollo de la plataforma ciudadana.


Referencias
-Arza, Actis, Marchegiani, Velarde, Cane, Buchsbaum, Swistun (pendiente de aprobación), Entregable 5.1 Informe sobre la construcción de la Coalición del Conocimiento. Justicia ambiental, CoAct.
-Nowotny (2003), Democratización de la experiencia y el conocimiento socialmente sólido, Ciencia y políticas públicas, Volumen 30, Número 3, Páginas 151–156, https://doi.org/10.3152/147154303781780461